¿Qué son las varices?


Las varices (también llamadas várices) son dilataciones venosas caracterizadas por impedir que la sangre retorne con fluidez al corazón. Aunque esta enfermedad puede manifestarse en cualquier parte del cuerpo, afecta principalmente a las venas de los miembros inferiores.

Se producen por una alteración de las válvulas venosas, que al no cerrarse como es debido, hacen que la sangre se acumule en las venas, ocasionando que éstas se hinchen y provoquen un derrame sanguíneo. Con el tiempo, esto provoca un estancamiento que repercute de manera directa en la aparición de varices en nuestros miembros inferiores.

Una de cada diez personas -aproximadamente- sufre de varices, siendo más habituales en las mujeres, debido principalmente a las consecuencias del embarazo y a la fluctuación hormonal.

Se clasifican en 4 grados:

grados

Grado 1: Las varices de Grado 1 generalmente -aunque pueden variar de un individuo a otro teniendo en cuenta factores como el ortostatismo (posición de pie)- son consideradas como un problema estético, aunque en algunos casos pueden llegar a ocasionar sensación de pesadez y cansancio en las piernas.

Grado 2: Son más visibles y están más hinchadas que las anteriores. Provocan molestias (un alto porcentaje de los pacientes presentan sintomatología) y comienzan ya a ser un problema para la salud. A veces pueden producir varicorragias (sangrado de una vena) y distrofias cutáneas e hipodermitis.

Grado 3: Mayor dilatación y tortuosidad (muchos pacientes hablan de “cables” en sus piernas). Pueden producirse cambios en la coloración de la piel, que se vuelve parduzca -por la hemosidesina- y se torna dura, escamosa y apergaminada. Quien las padece sufre dolores más intensos y reacciones inflamatorias de la piel, lo que hace que aumenten más las distrofias cutáneas. Su remedio implica tratamiento quirúrgico.

Grado 4: Es la última consecuencia de las varices de Grado 3, con complicaciones propias de la enfermedad como ulceraciones dolorosas situadas principalmente en la región perimaleolar interna, cambios tróficos en la piel y el embolismo pulmonar (la complicación más grave derivada de esta dolencia pero también la menos frecuente). El embolismo pulmonar -muchas veces seguido por un infarto- puede costarle la vida a quien lo padezca, ya que provoca la obstrucción de una arteria pulmonar por un coágulo de sangre procedente de alguna estas varices de Grado 3 que se ha desplazado y ha llegado a la circulación venosa profunda y de allí a las arterias pulmonares.