Tratamientos no quirúrgicos


Hay diferentes tipos de láser

Existen técnicas alternativas no convencionales para tratar las varices que también habría que reseñar. A continuación, enumeramos y tratamos de explicar brevemente en qué consiste cada uno de estos procedimientos no quirúrgicos para la eliminación de las varices.

Esclerosis química o con espuma. La esclerosis química o escleroterapia consiste en la inyección de un medicamento o esclerosante mezclado con un anestésico local dentro de la vena a tratar, provocando su desaparición. Es un tratamiento no invasivo bastante efectivo cuando se aplica a venas de pequeño calibre menores de 3 mm de diámetro (las denominadas “arañas vasculares”).

Crioesclerosis: Se realiza igual que la esclerosis química, con la única excepción de que aquí se emplea una aguja especial llamada “criojeringuilla”. Este dispositivo se divide en dos compartimentos: en uno de ellos se coloca la jeringuilla con el esclerosante especial (glicerina cromada) que tolera las bajas temperaturas (-40ºC) sin congelarse, y en el otro, la nieve carbónica, que es la que aporta el frio necesario para que el esclerosante alcance y mantenga esos -40ºC durante los 30 minutos que dura la sesión. Éste tratamiento tiene incluso mejores resultados que la esclerosis química.

TRV (tratamiento radical de las varices) o escleroterapia con microespuma. La escleroterapia con microespuma es un procedimiento muy eficaz para el tratamiento de varices voluminosas que, en ocasiones, sustituye a la cirugía, pues está indicado en todos los casos susceptibles de tratamiento quirúrgico e, incluso, en aquellos cuya complejidad impide una cirugía con buen resultado. Consiste en la inyección de un esclerosante en forma de espuma, bajo control ecográfico, que provoca el cierre de la variz. Es una terapia que apenas produce molestias pues no requiere hospitalización ni baja laboral.

Termocoagulación: Es utilizada solamente en várices pequeñas o arañas vasculares y consiste en aplicar calor sobre la vena afectada con el propósito de que ella misma se seque.

Fisiatría: el objetivo de éste tratamiento es evitar la pérdida de sustancias provocada por la mala oxigenación, o lo que es lo mismo, favorecer la circulación sanguínea.

Electrofulguración: La electrofulguración es un procedimiento que usa la corriente alterna de alta frecuencia para tratar los derrames derivados de las varices.

Micropuntura cromática: Es una técnica que, mediante punturas, permite implantar colágeno -asociado a pigmentos- destinado a la corrección de manchas producidas por las varices.

Dermoabrasión: Este método para la eliminación de las varices consiste en realizar una abrasión física o “peeling” de las capas superficiales de la piel que se separan, incluyendo los pequeños derrames, y que son luego sustituidos por piel renovada.

Tratamiento con láser superficial

El Láser superficial es una nueva técnica que emplea un equipo de última generación para la eliminación de pequeñas venas superficiales (arañas vasculares, venas residuales, etc.). La acción del calor liberado por la luz láser produce una coagulación de la sangre en el interior del vaso que hace que esta se colapse. Para lograrlo se necesitan varias sesiones consecutivas sobre la misma zona con un período de separación entre ellas no inferior a 6 semanas. Los resultados que se obtienen con este procedimiento son variables y pueden surgir algunas complicaciones como ampollas, edemas y/o costras (son superficiales, por lo que no producen ninguna cicatriz y se tratan como una quemadura) y pigmentación (las áreas tratadas pueden aumentar o disminuir su pigmentación siendo ello temporal y desapareciendo al poco tiempo). En casos seleccionados y en los miembros inferiores se alcanzan resultados semejantes a los obtenidos con la esclerosis.